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Misericordia Señor
Terremoto del año 1900 en Guatire
Ángel María Daló
 
Artículo.-

     En la madrugada del 29 de octubre Del año 1900, ocurrió en Guatire un espantoso terremoto. Un pueblo floreciente y engalanado el día anterior por motivo de celebrarse el onomástico del Libertador, se había convertido en un montón de escombros; las calles estaban obstruidas por los edificios que el sacudimiento había abatido, y sus habitantes se habían agrupado en los lugares en que se creían más seguros, un solo clamor brotaba de todos los labios: ¡MISERICORDIA, SEÑOR!.  “La Angustia en los semblantes retratada; el espanto, el terror manifestándose en el temblor convulsivo de los miembros”. El templo parroquial quedó convertido en ruinas, de la capilla de El Calvario sólo quedó la fachada; los daños materiales fueron cuantiosos; el número de muertos y heridos fue considerable.

     ¡Señor, si ese es mi destino, hágase tu voluntad!.

     He aquí algunas escenas dolorosas: en la calle 9 de diciembre, una casa que ocupaba el mismo sitio de la hoy vivienda de la familia Jugo-Oramas, fue aplastada por la pared trasera de la iglesia, quedando atrapados en un vacío formado por las vigas los hermanos Carlos y Eloy Terán, quienes fueron rescatados con vida milagrosamente; en la misma calle, tres cuadras hacia el sur, una pared aplastó al joven Felipe Berroterán, y su cuñado Antero Muñoz que intentó salvarlo, sufrió la fractura de una pierna; en el alto de Macaira una casa se derrumbó y aplastó a una mujer y sus cuatro hijos; Antonio Toro, el marido, había tomado su desayuno y se dirigía hacia su conuco; encontrándose cerca de El Rodeo sintió un espantoso ruido como el de una estampida de mil caballos, seguido por una violenta sacudida de la tierra, la mula que montaba se puso de rodillas buscado estabilidad, un sombrío presentimiento embargó su espíritu y al galope emprendió el regreso a su hogar, para encontrar allí un montón de escombros y a un grupo de vecinos que intentaban rescatar los cuerpos de su mujer e hijos. Allí contempló por un instante la triste faena, dos lágrimas rodaron por sus pálidas mejillas, elevó sus ojos al cielo con una mirada que, como otro Job, parecía decir: ¡SEÑOR, SI ESE ES MI DESTINO, HAGASE TU VOLUNTAD!.

     El trágico saldo

     Las víctimas del espantoso sismo fueron veinticinco. He aquí sus nombres y edades: Felipe Berroterán (27), Zoila Gracia Vélez (4 m.), Antonia Pereira (12), Pedro Pascual Torres (2), Delfina de Toro (32), María Antonia Toro (12), Carmen Toro (10), Domingo Toro (6), Julio Toro (4), Cesárea Salinas (80), Delfín García (5), Juan de Jesús Guevara (19), Jesús Gómez (17), Vicente Campos (18), Filomena Rodríguez (48), Felipe Blanco (20 m.), Gerónima Zulueta de Muñoz (78), Gertrudis Muñoz (45), Bernabé Blanco (22), Juana Isabel Álvarez (13), Francisca Sanabria (5), Mercedes Gámez (42), Enrique Aponte (6 m.), Lucía Rosa (21), Juan Lima (18 m.).
 

 
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